Carta para mi lindo imaginado, Ángelo



Yo, otra vez
De donde sea

Ángelo
Sociedad de las nubes. Mi Mente.

Ángelo los días se me hacen pesados y solamente quiero dormir, refugiarme. No le tengo miedo al exterior, sino que ya le perdí interés. Ah, soy parte de esa generación sin metas. No tengo ganas de hacer mucho o de hacer nada, este maldito limbo solo hace que desee que algo interesante suceda, todo lo hago por y para la inercia. Quiero algo emocionante pero no lo busco y tampoco se aparece. Los días se pasan tan rápido. Insignificantes como las gotas de lluvia, tal vez algún día estas me ahoguen, los días se acumularan, formaran algo grande que me empuje a un fondo doloroso del que no saldré  y juntando lo poco de voz que tenga para entonces gritare a alguien muerto para sujetarme. No estará, y yo con mi cuerpo frío lo aceptaré, “perdón por hacerte lo mismo que me haces ahora”.

Mis sueños, mis anhelos, no tengo nada que decir sobre las acciones que he intentado para hacerlos realidad. Me estoy convirtiendo en lo que alguna vez etiquete como persona estúpida. Vivo en un ambiente malo para mi alma pero no soy autosustentable, solamente soy una vaga. ¿Realmente quiero salir al mundo exterior con este aspecto deteriorado a pesar de mi envidiable edad?
Me tengo miedo, así como le tengo miedo a las acciones que demuestran que no me conozco. Esos momentos cuando mamá se encuentra asustada y actúa de una forma ya normal, violenta. No me golpea, pues sabe que los golpes no sirven, su vida, padre alcohólico y madre muerta le han enseñado eso. Nadie estuvo a su lado cuando ella lo necesitaba, cuando lloraba lo hacía escondida pues aquellos que debía de proteger la veían como un superhéroe, y los superhéroes para su época eran los seres más fuertes del universo. Pero, Ángelo ya después te hablo de mi madre.

Las acciones desconocidas de mi ser son tan bellas y confusas, llenas de misterio y completamente ligadas a la parte universal de mi cuerpo, cuando me enojo, grito, cuando estoy feliz, rio. Es así de fácil, no se complican como mi yo consiente que cuando se percata de lo que vive se sume en pensamientos para nada gratificantes. El miedo le impulsa, y eso le hace hacer estupideces.  

En fin, querido no he sido coherente pero tenia ganas de escribirte.


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